viernes, 24 de diciembre de 2010

Volver...


"Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdos encadenen mi soñar". Hace veintisiete años, una madrugada de 25 un relámpago atravesó el corazón de mi bisabuela preciosa. En esa mañana (la única vez que vi quebrantarse al roble de mi padre) yo estaba desconcertado, y opté por el indeciso y desubicado silencio.
Y aunque gracias a mi seres queridos tuve (y he tenido) muchas navidades llenas de cariño, nada ha podido evitar que mi corazón y mala entraña vuelvan una y otra vez sobre la misma asendereada memoria: Extraño a Josefina Barrios, la matriarca afectuosísima que mostraba orgullo por su primer bisnieto, que quisiera beber con ella.
"Pero el olvido que todo destruye"... aunque no todo lo destruye. He de aceptar las palabras de Borges (quien por cierto prefería la Milonga sobre el Tango): En realidad no recordamos un hecho, sino la última vez que lo recordamos.
Después de veintisiete años, por fin me atrevo a publicar algunas torpes palabras, éstas: Josefina, suplico la Gracia de tu generosidad, de trabajar para la familia con toda el alma hasta que no quede nada de mí. Besaré tu foto...
Ya sé que lo que digo es de lo más cursi e insoportable, y que tú me dirías con tu humildad y alegría inalterables: "Mijito ya cálmate, tómate una cheve". Creo que tienes razón, Josefina hermosa. Te pido un último favor: Bendícenos a quienes te recordaremos siempre.

jueves, 23 de diciembre de 2010

REPUDIAMOS EL COBARDE ASESINATO DE NUESTRA COMPAÑERA MARISELA ESCOBEDO ORTIZ

Saltillo, Coahuila a 18 de diciembre de 2010
 

REPUDIAMOS EL COBARDE ASESINATO
DE NUESTRA COMPAÑERA MARISELA ESCOBEDO ORTIZ


“Demandar justicia en México significa riesgo de muerte”


Familiares de personas Desaparecidas y Defensoras y Defensores de Derechos Humanos del estado de Coahuila, sumamos nuestra voz de repudio e indignación por el asesinato de nuestra compañera Marisela Escobedo Ortiz, quien exigía justicia tras la muerte de su hija Rubí Frayre Escobedo.

Con impotencia y dolor recibimos la noticia y expresamos a nuestras compañeras de Justicia para Nuestras Hijas A.C. y a la familia de Marisela nuestras más sentidas condolencias por este hecho tan cobarde y les manifestamos que seguiremos luchando dignamente junto con ellas por la justicia.

La Justicia en sí era lo que Marisela Escobedo buscaba. Luego de pasar por tribunales totalmente parcializados, no había encontrado la Justicia que se esperaba de parte de las autoridades y ese era su reclamo, tan legítimo como el de cualquier madre que con dignidad no se dobla ante las sentencias absurdas de jueces o ante la negligencia e impunidad con la que suelen actuar las instituciones encargadas de la procuración y administración de justicia.

Este hecho refleja la situación por la que pasamos las y los defensores de Derechos Humanos en México, es decir, no existe un Estado de Derecho, por lo que la defensa y promoción se convierte en un trabajo de alto riesgo que implica, en muchas ocasiones, que se nos arrebate de manera cobarde nuestra vida. Como lo han hecho hoy con Marisela.

Este crimen es responsabilidad de los jueces que liberaron al asesino de Rubí, pero también del Gobierno mexicano, encabezado por el C. Felipe Calderón Hinojosa. En noviembre del año pasado la Corte Interamericana de Derechos Humanos fincó responsabilidad al Estado mexicano por su responsabilidad en la violaciones a los Derechos Humanos por no garantizar la vida, integridad y derecho a la justicia por los homicidios de 3 mujeres en Ciudad Juárez en el 2001. ¿Cuántas sentencias internacionales más necesitan los gobernantes para hacer algo por la vida de nuestro pueblo masacrado?

·      Exigimos la renuncia inmediata y sujeción a proceso del Presidente Felipe Calderón Hinojosa y de C. César Horacio Duarte Jáquez y de todos los funcionarios de alto nivel corresponsables por este crimen.

 

Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos (as) en Coahuila
Belén, Posada del Migrante
Frontera con Justicia, A.C.
Humanidad sin Fronteras, A.C.
Centro Diocesano para los Derechos Humanos “Fray Juan de Larios”
Área de Comunicación de la Diócesis de Saltillo
Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi, A.C.
Ciudadanía Lagunera por los Derechos Humanos, A.C.
Consejo Ciudadano Permanente (COCIPE)
Alianza Cívica
Asociación de Usuarios del Agua de Saltillo, A. C.
Comunidad San Aelredo




Tus Derechos en caso de Atropellar a una Persona

Cortesía de Seguros INBURSA Esperamos que nadie lo ocupe.

Qué hacer cuando uno atropella a alguien es importante saberlo

SIEMPRE ES BUENO
 ESTAR INFORMADO.

Si uno atropella a un peatón y éste muere hay que esperar a que el tránsito llegue a levantar el croquis; pero a veces dichos croquis son modificados para inculparnos más.

Si ud cree que el croquis no corresponde con la escena original, aunque le parezca extraño,
NO SE NIEGUE A FIRMARLO, pues ante su negativa, un testigo (por lo general miembro de la banda) firma el croquis, que no se podrá cambiar después. Lo correcto es firmarlo y en la parte que dice OBSERVACIONES escribir que usted no está de acuerdo, que el croquis esta cambiado, etc. No le pida permiso ni le diga al agente de tránsito que usted va a escribir en Observaciones, pues él lo puede intimidar con cosas como irrespeto a la autoridad etc.

Ese espacio es para su uso, así que hágalo sin decirle nada a él, es su derecho. Si tiene la posibilidad de tomar fotos, hágalo!
UTILICE LA CAMARA DE SU CELULAR Si el peatón queda herido lo ideal es esperar a que llegue una ambulancia, pero uno debe hacer un juicio y valorar el estado de la persona, porque si la persona muere mientras la ambulancia llega, usted va a ser inculpado por no prestar ayuda. De manera que si usted cree que la persona necesita ayuda inmediata y la ambulancia no llega, usted debe llevarla a la clínica más cercana.

Si en este caso la persona llegare a morir en su automóvil, no se detenga en ningún
CAI o estación de policía, pues usted puede ser inculpado por homicidio y el cuerpo de la persona se constituye en prueba.
Usted debe seguir hasta el hospital o clínica y allí los médicos determinarán que la persona murió en un accidente de tránsito; o aún mejor, podría  llegar con vida.

A su vez, al hospital llegará un policía de tránsito que en ese momento se convierte en Policía Judicial (ya que él recoge todas las pruebas y testimonios que va a entregar a un fiscal) y le pedirá a usted, el conductor(a), una versión libre de lo sucedido.


POR NINGUNA RAZON DIGA QUE LE DIÓ, LO ATROPELLÓ, LO COGIÓ, etc ., porque usando esa Terminología usted estaría aceptando la culpa y dándole la razón a los que lo quieren estafar. Diga que usted iba por la vía 'x' a velocidad 'x' y la Persona se atravesó y se presentó un ACCIDENTE.

El policía de tránsito le va a preguntar con qué parte del carro golpeó al peatón, no caiga en su trampa, diga que la persona se atravesó y ella fue quien golpeó el carro en la parte de adelante....NO responda que UD LO GOLPEO CON 'X' PARTE, porque esta aceptando la responsabilidad


El próximo paso es que a usted lo lleven a Medicina Legal, y le hagan 2 pruebas que son muy diferentes: prueba de embriaguez y prueba de sangre.

La de embriaguez es en la que lo ponen a caminar el línea recta, mirar fijamente un dedo, etc. Si usted da negativo(a) en esta prueba NO deje que le hagan la prueba de sangre ; usted no está obligado y esta última
puede salir positiva así usted este sobrio.
Esto debido a que el alcohol  permanece por algunos días en la sangre.

Así que si usted ha bebido licor en los días anteriores la prueba puede salir positiva así usted esté en sus cabales.
Pero si la prueba de embriaguez da positiva usted no se puede oponer a la de sangre, pues es para
confirmar.

En este caso
NO ACEPTE jeringas que no sean abiertas delante suyo. De aquí  usted será llevado a una URI de la fiscalía, y será detenido Por 72 horas y su carro será llevado a Los Patios.

Si usted sospecha que está siendo víctima de un montaje dígalo, pida que se investigue, contacte a un abogado; no deje que estos delincuentes se salgan con la suya.

Por lo general estas personas demandan a los
8-10 días del accidente, y cuando se presentan demandas tan rápido... sospeche!!,  el 90% de ellas son arregladas, y oscilan entre los valores de $80 a $390 mil pesos o mas , amparados bajo dictámenes por Peritos de Medicinal legal que son cómplices y dicen que la persona tiene incapacidad de 9 o 10 meses cuando en realidad la incapacidad es de 20 días, y el tiempo de incapacidad es determinante para que el juez dicte el precio que hay que pagar.

Uno puede pedir un segundo aval de otro perito si tiene sospechas y salvar de esta manera su patrimonio. Si un segundo perito difiere enormemente del primero, éste último quedará al descubierto y pagará con cárcel y
perderá su tarjeta profesional, y se descubrirá que usted ha sido víctima de un montaje.

No se trata de pensar que los verdaderos accidentes no ocurren, pero es bueno estar informados de todo esto ya que la estadística es grande.

Así que, por favor, tomemos precauciones y cuidémonos. Háganse asesorar De su seguro y recuerde no caer en el juego de palabras que pueden terminar inculpándolo así usted no tenga la culpa'.

(Enviemos este mensaje a sus familiares, amigos y colegas de trabajo, no
sabemos en que momento podemos estar en esta situación)


Dirección General de Riesgos Profesionales

GRUPO FINANCIERO INBURSA



martes, 21 de diciembre de 2010

Por medio de la Red Interactiva de Difusión del Observatorio Ciudadano de los Derechos de las Mujeres, hago llegar la siguiente información;



QUE ASUMA EL ESTADO MEXICANO SU RESPONSABILIDAD EN LOS TRES NIVELES DE GOBIERNO.
El 17 de diciembre, en la manifestación que se realizó en la Ciudad de México, en repudio al asesinato de Marisela Escobedo, que fue reprimida por el Gobierno Federal, señalamos en nuestro pronunciamiento que: 
 “Ante el gravísimo incremento de violencia en contra de las defensoras de derechos humanos y sus familiares, responsabilizamos al Estado mexicano de cualquier otro acto en su contra…”
Al día siguiente, mientras la familia Frayre Escobar velaba su cuerpo, fue incendiada la maderería propiedad de su esposo, el Sr. José Monge, y fue secuestrado y asesinado el Sr. Manuel  Monge Amparán, cuñado de Marisela.
Las organizaciones firmantes exigimos  que el Estado mexicano en sus tres niveles de Gobierno - federal, estatal y municipal- implemente, de manera urgente medidas y mecanismos que garanticen la integridad y seguridad, prioritariamente para la familia Frayre Escobar y para todos los familiares y victimas de desaparición, violencia y homicidios de mujeres, es decir del feminicidio. Esto implica una atención integral, la investigación de los hechos, protección y la debida reparación del daños, como se define en la sentencia de Campo Algodonero.
Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez A.C. (www.mesademujeresjuarez.org // www.campoalgodonero.org.mx)
Mujeres por México, Chihuahua A.C.
Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A. C.
Observatorio Ciudadano de Derechos de las Mujeres
Academia Mexicana de Derechos Humanos
Cátedra UNESCO de derechos Humanos de
la UNAM
Laura Gutiérrez (MUGAC, Baja California, Tecate), Silvia Vázquez Camacho (Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos A.C., Baja California, Tijuana), Blanca Mesina
Exige justicia para Marisela Escobedo
A la señora Isabel Miranda de Wallace se le acaba de entregar el premio a los derechos humanos por dedicar su vida a pedir justicia para su hijo secuestrado y asesinado. A la señora Marisela Escobedo, de Ciudad Juárez, quien dedicó su vida a buscar justicia para su hija asesinada por su ex pareja, asesino confeso dejado en libertad por la (in)justicia de Chihuahua, la mataron arteramente hoy. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo las madres tendrán que ser ellas quienes busquen justicia para sus hijos e hijas, poniendo en riesgo su vida? No pedimos un premio post mórtem para la señora Escobedo, aunque lo merecería. Exigimos justicia y alto a la impunidad. Que se finquen responsabilidades a los funcionarios que no hicieron su trabajo. Que se aprese y juzgue a los asesinos de Rubí y de su madre Marisela Escobedo.

Lucía Melgar

lunes, 15 de noviembre de 2010

Llanto por la muerte de un perro


 Abigael Bohórquez
Hoy me llegó una carta de mi madre
y me dice, entre otras cosas: —besos y palabras—
que alguien mató a mi perro.

“Ladrándole a la muerte,
como antes a la luna y el silencio,
el perro abandonó la casa de su cuerpo,
—me cuenta—,
y se fue tras de su alma
con su paso extraviado y generoso
el miércoles pasado.
No supimos la causa de su sangre,
llegó chorreando angustia,
tambaleándose,
arrastrándose casi con su aullido,
como si desde su paisaje desgarrado
hubiera
querido despedirse de nosotros;
tristemente tendido quedó,
—blanco y quebrado—,
a los pies de la que antes fue tu cama de fierro.
Lo hemos llorado mucho...”

Y, ¿por qué no?
yo también lo he llorado;
la muerte de mi perro sin palabras
me duele más que la del perro que habla,
y engaña, y ríe, y asesina.
Mi perro siendo perro no mordía.
Mi perro no envidiaba ni mordía.
No engañaba ni mordía.
Como los que no siendo perros descuartizan,
destazan,
muerden
en las magistraturas,
en las fábricas,
en los ingenios,
en las fundiciones,
al obrero,
al empleado,
al mecanógrafo,
a la costurera,
hombre, mujer,
adolescente o vieja.

Mi perro era corriente,
humilde ciudadano del ladrido-carrera,
mi perro no tenía argolla en el pescuezo,
ni listón ni sonaja,
pero era bullanguero, enamorado y fiero.
A los siete años tuve escarlatina;
y por aquello del llanto y el capricho
de estar pidiendo dinero a cada rato,
me trajeron al perro de muy lejos
en una caja de zapatos. Era
minúsculo y sencillo como el trigo;
luego fue creciendo admirado y displicente
al par que mis tobillos y mi sexo;
supo de mi primera lágrima:
la novia que partía,
la novia de trenzas de racimo y de la voz de lirio;
supo de mi primer poema balbuceante
cuando murió la abuela;
mi perro fue en su tiempo de ladridos
mi amigo más amigo.

“Ladrándole a la muerte,
como antes a la luna y el silencio,
el perro abandonó la casa de su cuerpo,
—dice mi madre—,
y se fue tras de su alma —los perros tienen alma:
un alma mojadita como un trino—
con su paso extraviado y generoso
el miércoles pasado...”
Ay, en esta triste tristeza en que me hundo,
la muerte de mi perro sin palabras,
me duele más que la del perro
que habla,
y extorsiona,
y discrimina,
y burla;
mi perro era corriente,
pero dejaba un corazón por huella;
no tenía argolla ni sonaja,
pero sus ojos eran dos panderos;
no tenía listón en el pescuezo,
pero tenía un girasol por cola
y era la paz de sus orejas largas
dos lenguas
de diamantes.

(Poesía i Teatro, en la sección “Fe de bautismo”, 1960)

Teletón: La Gran Estafa






sábado, 6 de noviembre de 2010

Tolerancia

La tolerancia no debe ser corrección política. Se trata de un respeto activo que no debe impedirnos bajo ninguna circunstancia exponer y argumentar nuestras propias críticas. (Alex Ramirez-Arballo)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Guerra de Troya, por Robert Graves (fragmento 1)


1. LA FUNDACIÓN DE TROYA
Se dice que Troya fue fundada por el príncipe Escamandro que, a causa del hambre, se marchó navegando hacia el este, desde la isla de Creta, con un gran número de seguidores, dispuesto a fundar una colonia en algún lugar fértil. Un oráculo le ordenó instalarse en cualquier lugar donde los enemigos nacidos de la tierra desarmaran a sus hombres al caer la noche. Atracó en la costa de Frigia, a la vista de una montaña alta cubierta de pinos a la que llamó Ida en honor al monte cretense del mismo nombre y acampó al lado de un río al que puso su propio nombre, Escamandro. A la mañana siguiente, cuando se despertaron los cretenses, vieron que un tropel de ratones hambrientos había roído las cuerdas de sus arcos, las correas de cuero de sus escudos y todas las partes comestibles de sus armaduras. Por lo tanto, éstos debían de ser los enemigos nacidos de la tierra de los que hablaba el oráculo. Escamandro ordenó una parada, hizo amistad con los nativos de Frigia y comenzó a cultivar la tierra. No mucho tiempo después, atracó cerca de allí una colonia de locrenses griegos y se pusieron bajo sus órdenes. A pesar de que los frigios le dejaron construir una ciudad cerca del río, Escamandro todavía no había decidido cuál era el mejor lugar. Entonces alguien propuso enviar a la llanura una vaca moteada para ver dónde se acomodaba para rumiar. La vaca eligió una pequeña colina y los hombres de Escamandro fijaron a su alrededor los límites de Troya. Construyeron casas en su interior, pero estuvieron algunos años sin construir la muralla porque estaban demasiado ocupados mejorando sus granjas.
Finalmente, un rey troyano llamado Laomedonte consiguió toda la ayuda que necesitaba de dos importantes dioses, Poseidón y Apolo. Éstos se había rebelado contra Zeus todopoderoso, líder de los dioses del Olimpo, quien les había sentenciado a ser esclavos de Laomedonte durante todo un año. Poseidón construyó gran parte de la muralla bajo las órdenes del rey, mientras que Apolo tocaba el arpa y cuidaba de los rebaños reales. Eaco, un colono locrense, construyó la muralla delante del mar. Desde luego, no era tan fuerte como las construidas por los dioses.
Laomedonte prometió pagarles un buen sueldo a Apolo, Poseidón y Éaco por su trabajo, pero como era el más tacaño de los hombres, los echó con las manos vacías. Eaco, disgustado, regresó a Grecia navegando, Apolo envenenó los rebaños troyanos con raíces ponzoñosas y Poseidón se vengó enviándoles a tierra un monstruo marino cubierto de escamas para que se tragara vivo a cualquier troyano que se cruzara por su camino. Cuando los troyanos culparon a Laomedonte por sus infortunios, éste consultó el oráculo de Apolo. La sacerdotisa le dijo que el monstruo no se marcharía hasta que se hubiera comido a su hija Hésione. Entonces el rey la ató desnuda a una roca. Sin embargo, en aquel preciso momento, pasaba Heracles, el héroe, camino de una de sus tareas y se apiadó de Hésione. Prometió destruir al monstruo si Laomedonte le daba permiso para casarse con ella y, además, le entregaba dos maravillosos caballos blancos como la nieve, regalo de Zeus todopoderoso. Laomedonte aceptó encantado. En consecuencia, Heracles le partió el cráneo al monstruo con un golpe de su garrote de olivo y rescató a Hésione. Laomedonte, avaro como siempre, engañó a Heracles no sólo denegándole a Hésione, sino también los caballos. Heracles se marchó maldiciéndole y regresó, al cabo de unas pocas semanas, al mando de una pequeña escuadra que había tomado prestada del hijo de Eaco, Telamón. Tomaron Troya por sorpresa, vencieron a Laomedonte, mataron a todos sus hijos (excepto el más joven, cuyo nombre era Príamo) y se llevaron a Hésione.
Príamo fue proclamado rey de Troya. Habiendo reforzado la ciudad más de lo que estaba antes, después de un reinado largo y sabio, organizó un consejo para decidir la mejor manera de recuperar a su hermana Hésione. Cuando sugirió que se enviara una flota para rescatarla, el consejo le advirtió que primero tenía que pedir de forma educada que se la entregasen. De acuerdo con ello, los mensajeros de Príamo visitaron Salamina, donde les dijeron que vivía. Se les recordó que, previamente, Laomedonte había prometido Hésione a Heracles, pero que le engañó; que Heracles volvió, saqueó Troya, se llevó a la princesa y la entregó en matrimonio a su amigo Telamón; que el padre de Telamón, Éaco, también fue engañado por Laomedonte; y, finalmente, que Hésione le dio a Telamón un hijo llamado Teucro el arquero (ahora ya mayor) y que no quería irse de Salamina, ni siquiera para una visita corta.

2.PARIS Y LA REINA HELENA
El rey Príamo se enfadó al oír la información de la visita de los mensajeros a Salamina y cuando su hijo Paris se marchó con la reina Helena de Esparta y se la llevó a Troya, también se negó a devolverla. Esta decisión fue la que provocó la larga y desastrosa guerra de Troya, que no benefició a nadie, ni siquiera a los conquistadores.
Ésta es la historia de Paris y Helena. Paris era el hijo de Príamo y de la reina Hécuba, la que soñó, antes del nacimiento de su hijo, que en lugar de un niño iba a dar a luz a un haz de leña encendido del que saldrían innumerables serpientes. Príamo le preguntó a Calcante, el profeta de Apolo, qué significaba el sueño. Éste respondió:
--Este niño será la ruina de Troya. ¡Córtale el cuello tan pronto como nazca!
Príamo no tenía el valor de matar a ningún bebé, especialmente su propio hijo, pero la advertencia le asustó; así que entregó el niño a su capataz de pastores diciéndole:
-Déjalo detrás de un arbusto en algún lugar del bosque del monte Ida y no vuelvas allí en diez días.
El pastor obedeció. Pero al noveno día, al pasar por el tupido valle de arbustos en el que Paris fue abandonado, el pastor encontró una osa amamantándole. Asombrado ante aquella situación, llevó a Paris junto a sus propios hijos.
Paris creció alto, atractivo, fuerte e inteligente. Los otros pastores siempre le invitaban para que juzgase las corridas de toros. Zeus todopoderoso, observándole desde su palacio del lejano Olimpo, se dio cuenta de lo honesto que era al dar sus veredictos en ciertas ocasiones y un día le eligió para que presidiera un concurso de belleza al cual él prefería no ir. Esto es lo que ocurrió: la diosa de la discordia, llamada Eris, no fue invitada a una famosa boda (la de la nereida Tetis con el rey Peleo de Ptía) a la que sí asistieron el resto de dioses y diosas. Eris lanzó con rencor una manzana de oro a los invitados después de haberle escrito en la piel: «¡Para la más bella!». Le habrían llevado la manzana a Tetis, ya que era la novia, pero tuvieron miedo de ofender a las tres diosas más importantes allí presentes: Hera, la esposa de Zeus todopoderoso; Atenea, su hija soltera, no sólo diosa de la sabiduría sino también de la guerra; y su nuera Afrodita, diosa del amor. Cada una de ellas creía ser la más hermosa, y comenzaron a pelearse por la manzana, tal como Eris había previsto. La única esperanza de Zeus para conseguir la paz doméstica era organizar un concurso de belleza y elegir a un juez justo.
Así pues, Hermes, el heraldo de los dioses, descendió con la manzana y un mensaje de Zeus para Paris:
--Tres diosas --anunció-- vendrán a visitarte aquí, en el monte Ida, y las órdenes de Zeus todopoderoso son que tú deberás premiar con esta manzana a la más bella. Por supuesto, todas ellas se conformarán con tu decisión.
A Paris le desagradaba la tarea, pero no podía evitarla.
Las diosas llegaron juntas, y cada una, al llegar su turno, descubrió su belleza; y cada una, al llegar su turno, le ofreció un soborno. Hera se comprometió a nombrarle emperador de Asia. Atenea a convertirle en el hombre más sabio y más victorioso en todas las batallas. Pero Afrodita se acercó cautelosamente y le dijo:
--¡Querido Paris, declaro que eres el muchacho más atractivo que he visto desde hace muchos años! ¿Por qué perder el tiempo aquí, entre toros, vacas y pastores estúpidos? ¿Por qué no te mudas a alguna ciudad rica y llevas una vida más interesante? Mereces casarte con una mujer casi tan hermosa como yo, déjame que te sugiera a la reina Helena de Esparta. Una mirada y haré que se enamore de ti tan profundamente que no le importará dejar a su marido, su palacio, su familia... ¡Todo por ti!
Excitado por el relato de Afrodita sobre la belleza de Helena, Paris le dio a ella la manzana, mientras que Hera y Atenea se marcharon enfurecidas, cogidas del brazo, para planear la destrucción de toda la raza troyana.
Al día siguiente, Paris hizo su primera visita a Troya y se encontró con que se estaba celebrando un festival de atletismo. Su padrastro, el pastor, que también había ido con él, le advirtió de que no participara en la competición de boxeo que estaba teniendo lugar delante del trono de Príamo; pero Paris se avanzó y ganó la corona de la victoria al mostrar más su valor que su destreza. También se apuntó para participar en la carrera y llegó el primero. Cuando los hijos de Príamo le desafiaron a una carrera más larga, les volvió a ganar. Les molestó tanto que un campesino hubiera conseguido tres coronas de victoria seguidas que desenvainaron las espadas. Paris corrió hacia el altar de Zeus en busca de protección, mientras que su padrastro se arrodillaba ante Príamo suplicando:
--¡Majestad perdonadme! Éste es vuestro hijo perdido.
El rey llamó a Hécuba y el padrastro de Paris le mostró un sonajero que había encontrado en sus manos cuando éste era un bebé. Ella lo reconoció al instante; de manera que se llevaron a Paris con ellos y en el palacio celebraron un enorme banquete en honor de su vuelta. Sin embargo, Calcante y los demás sacerdotes de Zeus advirtieron a Príamo que si Paris no moría inmediatamente, Troya se convertiría en humo. Él respondió:
--¡Prefiero que se queme Troya a que se muera mi maravilloso hijo!
Príamo preparó una flota para navegar hacia Salamina y rescatar a la reina Hésione con las armas. Paris se ofreció para tomar el mando, y añadió:
--Y si no podemos llevar a mi tía a casa, quizá yo pueda capturar a alguna princesa griega a la que podamos retener como rehén.
Sin duda alguna, ya estaba planeando llevarse a Helena, y no tenía ninguna intención de llevar a casa a su vieja tía, que no despertaba el más mínimo interés en ningún troyano, excepto Príamo, y además se sentía perfectamente feliz en Salamina.
Mientras Príamo decidía si le dejaba tomar el mando a Paris, Menelao, rey de Esparta, visitó Troya por un asunto de negocios. Se hizo amigo de Paris y le invitó a que fuera a Esparta, cosa que le permitió llevar a cabo su plan fácilmente, utilizando sólo una nave rápida. Él y Menelao zarparon tan pronto como el viento les sopló favorablemente y al llegar a Esparta lo festejaron juntos durante nueve días seguidos. Según lo que dijo Afrodita, Helena se enamoró de Paris a primera vista, pero le dio vergüenza el descarado comportamiento del chico. Incluso se atrevió a escribir «¡Amo a Helena!» con el vino vertido sobre la mesa del banquete. Menelao, entristecido por la noticia de la muerte de su padre en Creta, no se dio cuenta de nada y, transcurridos los nueve días, embarcó para ir al funeral, dejando a Helena que gobernara en su ausencia. Al fin y al cabo, era el deber de Helena, ya que él era rey de Esparta por haberse casado con ella.
Aquella misma noche, Helena y Paris se fugaron en su rápida nave, tras subir a bordo la mayoría de los tesoros de palacio que ella había heredado de su padrastro. Paris robó una gran cantidad de oro del templo de Apolo como venganza por la profecía hecha por sus sacerdotes según la cual debería haber sido asesinado al nacer. Hera levantó, con rencor, una fuerte tormenta que empujó su nave hacia Chipre; y Paris decidió quedarse allí algunos meses antes de volver a casa (Menelao debía de estar anclado en Troya, esperando para atraparle). En Chipre, donde tenía amigos, reunió una flota para atacar Sidón, una rica ciudad en la costa de Palestina. El ataque fue un gran éxito: Paris mató al rey de Sidón y consiguió una vasta cantidad de tesoros.
Finalmente, cuando volvió a Troya, su nave estaba cargada de plata, oro y piedras preciosas y los troyanos le dieron la bienvenida entusiasmados. Todos pensaron que Helena era tan hermosa, más allá de cualquier comparación, que el mismo rey Príamo juró que nunca la ofrecería, ni siquiera a cambio de su hermana Hésione. Paris tranquilizó a sus enemigos, los sacerdotes troyanos de Apolo, dándoles el oro robado del tesoro del dios de Esparta; y casi las únicas personas que no veían muy claro lo que ahora podía pasar eran la hermana de Paris, Casandra, y su hermano gemelo, Heleno, que poseían el don de la profecía. Este don lo adquirieron accidentalmente, siendo todavía niños, al quedarse dormidos en el templo de Apolo. Las serpientes sagradas salieron y les lamieron las orejas, cosa que les permitió escuchar la voz secreta del dios. Esto no fue muy bueno para ellos, porque Apolo se las ingenió para que nadie creyera sus profecías. Casandra y Heleno advirtieron a Príamo una y otra vez que nunca permitiera a Paris visitar Grecia. Ahora le advirtieron que devolviera a Helena y a su tesoro inmediatamente si quería evitar una guerra larga y terrible. Príamo no les prestó la más mínima atención

Responso del peregrino por Alí Chumacero (1918-2010)

I

Yo, pecador, a orillas de tus ojos
miro nacer la tempestad.

Sumiso dardo, voz en la espesura,
incrédulo desciendo al manantial de gracia;
en tu solar olvida el corazón
su falso testimonio, la serpiente
de luz y aciago fallecer, relámpago vencido
en la límpida zona de laúdes
que a mi maldad despliega tu ternura.

Elegida entre todas las mujeres,
al ángelus te anuncias pastora de esplendores
y la alondra de Heráclito se agosta
cuando a tu piel acerca su denuedo.

Oh, cítara del alma, armónica al pesar,
al luto hermana: aíslas en tu efigie
el vértigo camino de Damasco
y sobre el aire dejas la orla del perdón,
como si ungida de piedad sintieras
el aura de mi paso desolado.

María te designo, paloma que insinúa
páramos amorosos y esperanzas,
reina de erguidas arpas y de soberbios nardos;
te miro y el silencio atónito presiente
pudor y languidez, la corona de mirto
llevada a la ribera donde mis pies reposan,
donde te nombro y en la voz flameas
como viento imprevisto que incendiara
la melodía de tu nombre y fuese,
sílaba a sílaba, erigiendo en olas
el muro de mi salvación.

Hablo y en la palabra permaneces.
No turbo, si te invoco,
el tranquilo fluir de tu mirada;
bajo la insomne nave tornas el cuerpo emblema
del ser incomparable, la obediencia fugaz
al eco de tu infancia milagrosa,
cuando, juntas las manos sobre el pecho,
limpia de infamia y destrucción
de ti ascendía al mundo la imagen del laurel.

Petrificada estrella, temerosa
frente a la virgen tempestad.

II

Aunque a cuchillo caigan nuestros hijos
e impávida del rostro airado baje a ellos
la furia del escarnio; aunque la ira
en signo de expiación señale el fiel de la balanza
y encima de su voz suspenda
el filo de la espada incandescente,
prolonga de tu barro mi linaje
—contrita descendencia secuestrada
en la fúnebre Pathmos, isla mía—
mientras mi lengua en su aflicción te nombra
la primogénita del alma.

Ofensa y bienestar serán la compañía
de nuestro persistir sentados a la mesa,
plática y plática en los labios niños.

Más un día el murmullo cederá
al arcángel que todo inmoviliza;
un hálito de sueño llenará las alcobas
y cerca del café la espumeante sábana
dirá con su oleaje: “Aquí reposa
en paz quien bien moría.”

(Bajo la inerme noche, nada
dominará el turbio fragor
de las beatas, como acordes:
“Ruega por él, ruega por él. . .”)

En ti mis ojos dejarán su mundo,
a tu llorar confiados:
llamas, ceniza, música y un mar embravecido
al fin recobrarán su aureola,
y con tu mano arrojarás la tierra,
polvo eres triunfal sobre el despojo ciego,
júbilo ni penumbra, mudo frente al amor.

Óleo en los labios, llevarás mi angustia
como a Edipo su báculo filial lo conducía
por la invencible noche;
hermosa cruzarás mi derrotado himno
y no podré invocarte, no podré
ni contemplar el duelo de tu rostro,
purísima y transida, arca, paloma, lápida y laurel.

Regresarás a casa y, si alguien te pregunta,
nada responderás: sólo tus ojos
reflejarán la tempestad.

III

Ruega por mí y mi impía estirpe, ruega
a la hora solemne de la hora
el día de estupor en Josafat,
cuando el juicio de Dios levante su dominio
sobre el gélido valle y lo ilumine
de soledad y mármoles aullantes.

Tiempo de recordar las noches y los días
la distensión del alma: todo petrificado
en su orfandad, cordero fidelísimo
e inmóvil en su cima, transcurriendo
por un inerte imperio de sollozos,
lejos de vanidad de vanidades.

Acaso entonces alce la nostalgia
horror y olvidos, porque acaso
el reino de la dicha sólo sea
tocar, oír, oler, gustar y ver
el despeño de la esperanza.

Sola, comprenderás mi fe desvanecida,
el pavor de mirar siempre el vacío
y gemirás amarga cuando sientas que eres
cristiana sepultura de mi desolación.
Fiesta de Pascua, en el desierto inmenso
añorarás la tempestad.

domingo, 3 de octubre de 2010

Atentamente,

Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio, A. C.

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domingo, 26 de septiembre de 2010

Líder nato defiende a sus agremiados,

Sindicatos, cotos de poder individual: UNAM

El investigador José Alfonso Bouzas Ortiz, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aseveró que debido a los cambios legislativos de los años 30 del siglo pasado se puso freno a las amplias libertades que la Constitución de 1917 dio al artículo 123.
Debido a esos cambios, a partir de que se es líder sindical, primero la muerte que la renuncia. Ser líder sindical se vuelve una profesión. Para que le damos vueltas, son muy pocos los sindicatos en que no dominó este esquema corporativo sobre la propia organización de los trabajadores. El líder gremial se convierte, en la historia de México, en un engrane muy importante en el aparato de gobierno y el empresarial. Éste negocia, concilia, compromete y a su vez controla a los trabajadores.
http://www.jornada.unam.mx/2010/09/21/index.php?section=politica&article=018n2pol

CANCIÓN DE AMOR Y MUERTE POR RUBÉN JARAMILLO, por Abigael Bohórquez



Antes,
pero mucho más antes de este racimo agrio
de uvas desencantadas,
pero mucho más antes de este fraude,
estrictamente mío,
en que me duele decir con diferente voz: México, patria;
pero mucho más antes de este alacrán subiendo por mi tráquea,
de este ogro sin semilla que me azuza
la desesperación,
pero mucho más antes de este desfalco amargo
del sustantivo libertad,
ya estabas tú de pie, Rubén,
levantado en tu lucha por la tierra,
anticipadamente muerto,
con el tiro de gracia madurando tu fracaso inaudito,
madurando tu centella ilusoria,
alimentando
tu pobre fe en confiadas instantáneas
del señor presidente,
ya estabas tú de pie, Rubén,
cierto seguramente en que sería
tu lucero amputado,
tu mano rota y derramada y sola,
tu humilde aurora abierta sin permiso,
tu cuerpo puro asaeteado y pobre
tu ingenua espera de aguardar hipócritas
palmadas en el hombro...
Ya estabas tú de pie, Rubén,
de muerte entera. Nosotros lo sabíamos.

(Todo empezó en la voz amordazada;
todo empezó en los túneles del viento
cuando estaba penado ser espiga.
Ay, alacrán a cuestas,
quiénes somos nosotros?
No habrá quién nos liberte?

Todo caía en pozos sin remedio,
en la muela el amor no respondía
porque no fue palabra nunca felicidad.
Hazme una cruz de cólera.
Toma el escupitajo.
Qué, no habrá quién nos salve?

Tuyas, patrón, la tierra, la mujer y la hija,
el perro y la cosecha;
mías las lágrimas, la bofetada,
sólo mías la cicatriz, la esclavitud,
la tisis;
tuyo, patrón, el vaso del aroma.

Abajo se venía, tumbada por el látigo,
horas antes del parto, la alarma prematura.

Todo empezó en los glóbulos del hambre.
Ay, cadáver dentro del cadáver a cuestas,
quiénes somos nosotros,
no habrá quién nos despierte?
Todo empezó al pudrirse el cascarón del sueño,
al esfumarse el límite de la desolación,
al caer de la rama, harta, la sed.

Carpintero, hazme un árbol;
herrero, hazme una espada para este desamparo.
Tuyas, patrón, la gula y el banquete,
el granero y la vaca;
mías la anemia, mías, pero mías también
la rabia y la saliva.
Estábamos hartos de puntapiés.
Hartos de comer mierda).

Cuando nos dimos cuenta de que de cualquier memoria
nos llegaba el azote a mitad de la cara,
y todo era una herencia,
hasta el dolor;
cuando supimos que no lo era bastante
el reverso del canto
donde sangrar en paz;
cuando buscando dónde aullar,
recorridas la muerte y el invariable espanto;
cuando alzadas paridoras patéticas,
echando afuera inconcebibles
hijos muertos adentro,
alzándolos en vilo,
estrellándolos contra el avance del desorden;
cuando la tierra fue más que levantar de bruces
el pulmón del estiércol;
cuando, a pesar de que existiera la mirada
como la única fuerza,
y bajaba la mano hasta la sangre
para entender su cauce;
cuando todos los días
se estaba de visita con el hambre,
y respirábamos
todo lo que no era sino el aire;
cuando crecíamos a falta de otra cosa
y fuera del alcance del durazno;
y a pesar de la lividez de las hachas
esperábamos nada
sentados sobre las lágrimas; 
cuando creímos que, sin embargo, habría
que romper las compuertas
del hábito de sufrir;
cuando olfateamos que no más deberíamos
perder el tiempo para sembrar;
cuando recompusimos, oscilando
entre la fatiga y el desprecio,
los andenes del pecho,
y fuimos al encuentro
del todavía distante amanecer;
cuando indagamos, buscamos, olimos, palpamos,
la simple y pura necesidad de libertad;
cuando ya no quisimos saber más
de estar paralizados;
cuando rodando por el río difícil
enarbolamos la palabra Emiliano,
la recogimos del surco
y le pusimos ira
y nada que tuviera que ver con que te amo;
cuando nos regalamos
todo lo que era nuestro
y marchamos endurecidos de gentío;
cuando la poesía huyo de los libros
y vino a cada puño
gritando amar al enemigo en sus cadáveres
y ya no disimulamos la táctica,
el resplandor, la pólvora,
ya estabas tú, de pie, Rubén,
desalentadamente
muerto.

Ay, claro hermano de todos los caídos
por procurar larga larga gota de agua
y dársela al sediento,
padre
de tantos más cargados de otros sueños
por defender la luz que ya no existe
para los desgarrados, negros, negrísimos medigos
de la negada tierra;
allí está tu mujer,
deteniendo en su cuarto ametrallado
la inocente semilla;
allí están tus tres hijos, reventados
sobre su propia oscurísima esperanza;
y sobre todo, abofeteado, el hombre,
nuevamente Zapata masacrado,
fatalmente, otra vez, crucificado,
y ahí está, peor aún, México nuerto,
y tu asesino, vivo, deificado.

Te acabaste Rubén de cuerpo entero,
pero de muerte entera estás presente;
otro Rubén vendrá
como en ti palpitaba aquel caudillo,
y otra vez a Rubén lo harán pedazos,
y otra vez lo estarán agujereando,
y otra vez morirán sus familiares,
sus campanas de plata,
sus dioses sin arado.
Te acabaste Rubén sobre la tierra,
pero no te acabaste,
nunca terminarás, Señor de pobres,
siempre estarás alerta en estos ojos
con los que te lloramos,
con los que yo te lloro,
casi para gritar,
mientras me sube
por la tráquea del asco
el fraude, agrio racimo
de uvas desencantadas,
si digo con voz de esta mañana:
Patria, Santísimos Ejércitos, México, Constitución.

(Canción de amor y muerte por Rubén Jaramillo y otros poemas civiles, 1967)