Desde hace algunos meses, he traído en mente la frase de Vito Corleone como si fuera un mantra: "Never hate your enemies. It clouds your judgment." Y lo he traido en mente para no obsesionarme con ideas de venganza, sino preferir llenar mi corazón de amores. He reído todos los días: el mantra en cuestión es irónico, pues alude en sentido extraño a un precepto bíblico y lo reencauza.
No puede haber paz sin justicia. Y, me parece, que exigir justicia requiere ganarse respeto. Viva el derecho a ser y pensar distinto, en aras de amar y no lastimar. Estoy plenamente consciente de que lo dicho aquí sólo es invitación subjetiva al diálogo entre cercanos. Agradezco a quien quiera que se haya tomado la molestia de leer este breve excursus. Reciba mi bendición.
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